Ir al contenido principal

Biografía de Rainer María Rilke

René Karl Wilhelm Johann Josef Maria Rilke , poeta y novelista austro-germano nacido en Praga el 4 de diciembre de 1875.
Su infancia y adolescencia transcurrieron en un medio familiar lleno de conflictos. Familia de origen judío, pero convertida al cristianismo para eludir el antisemitismo. En 1896, tras abandonar la escuela militar por problemas de salud, tomó cursos de literatura, historia del arte y filosofía en las Universidades de Munich y Berlín. Dedicado de lleno a la literatura, viajó por varios países de Europa, trabó amistad con importantes intelectuales y sostuvo tormentosos romances que nunca llenaron sus expectativas. Su primer libro de poemas, Vida y canciones (Leben und Lieder), muy influido por la poesía de Heinrich Heine, se publicó en 1894. En los años siguientes dio a la imprenta otras obras: Ofrenda a los lares, en 1895; y Coronado de sueños, en 1896. Cuando fijó la residencia en Paris en 1902, ya era reconocido como el más importante escritor en lengua alemana. Allí publicó obras importantes como "Nuevos poemas" 1907, "Réquiem" 1909, y la novela "Los cuadernos de Malte Laurids Brigge" 1910.
La primera guerra mundial lo sorprendió en Munich donde se vio obligado a prestar servicios como oficinista. En 1919 logró establecerse en Suiza y  terminó las famosas creaciones "Elegías de Duino", "Los sonetos a Orfeo",
"Gong"  1924 y "Mausoleo" 1926.
Víctima de leucemia, falleció en Suiza en diciembre de 1926.  

Comentarios

Entradas populares de este blog

Poemas de Charles Simic

En esta nuestra cárcel Donde el celador es tan discreto que nadie lo ve nunca hacer su ronda, hay que ser muy valiente para dar golpecitos en la pared de una celda cuando las luces están apagadas esperando ser oído, si no por los arcángeles del cielo, sí por los condenados del infierno. Posición sin una magnitud Como cuando alguien Que no habías notado antes Se levanta en un teatro vacío Y proyecta su sombra Sobre los fabulosos jinetes De la pantalla. Y tú tiemblas Mientras te das cuenta de sólo eres tú En tu camino A la enceguecedora luz solar De la calle. Menú del día   Sólo nos queda, caballero, un plato vacío y una cuchara con la que puede sorber enormes tragos de nada que suenen como si comiera una sopa negra y densa, humeante de tan caliente en el plato vacío. Sobre mí mismo  Soy el rey sin corona de los insomnes que aún lucha contra sus fantasmas con una espada. Un estudiante de techos y puertas cerradas que apuesta a que dos y dos no siempre son cu...

El justificante perfecto

Me fascina la anécdota de aquel hombre a quien su mujer le pidió que escribiera un justificante para su hijo que había faltado a la escuela. Mientras ella se apura en los preparativos para salir con el niño rumbo al colegio, el hombre lucha en la mesa del comedor con el justificante: quita una coma, vuelve a ponerla, tacha la frase y escribe una nueva, hasta que la mujer, que está esperando en la puerta, pierde la paciencia, le arranca la hoja de las manos y sin ni siquiera sentarse garabatea unas líneas, pone su firma y sale corriendo. Era sólo un justificante escolar, pero para el marido, que era un conocido escritor, no había textos inofensivos y aun el más intrascendente planteaba problemas de eficacia y de estilo. Quise escribir el justificante perfecto, confesó el hombre en una entrevista, y no me extraña, porque escritor es aquel que se enfrenta al fracaso de escribir y hace de ese fracaso, por decirlo así, su misión, mientras los demás sencillamente redactan. Podemos estirar...