El misterioso arte de la poesía



No creo que exista senda de mayor importancia en la búsqueda del hombre que la poesía. A través de ella nos acercamos al verdadero misterio de la creación. Ser poeta es lidiar con el misterio, desgarrarse la carne con el espíritu hacia lo divino, hacia la visión de nuestra naturaleza humana. La poesía es la más porfiada y la más certera actividad del hombre en su lucha por desentrañar el misterio de lo creado. Es la madre de la filosofía y, por ende, de todas las ciencias. La filosofía —un camino que también conduce al mismo afán— se encuentra, en sus pacientes escarceos, lejanamente distanciada del resplandor que es la meta. Y todo ello porque prescinde del arte, de jugar con el misterio, de crear un misterio sobre otro misterio para arrancar la luz de la concatenación de oscuridades.

Cuando la poesía que uno lee es auténtica, toca el fondo de uno mismo, allí donde se esconde el sentido oculto de la existencia, y parece acercarnos a lo trascendente, al eslabón perdido con la divinidad.

La poesía que emociona, que “toca el fondo”, se basa en dos cimientos imprescindibles que no se pueden soslayar: el contenido, el mensaje, el hecho que se desea trasmitir; y la forma, la manera en que se quiere plasmar el pensamiento. Ambos cimientos están condicionados, no por una convención del hombre, sino por la naturaleza misma de lo poético: el contenido debe contener misterio, y la forma debe contener música. Aclarando que el misterio no significa turbiedad; ni la música, ritmo edulcorado. El poeta, como un ciego, debe andar en la sombra sin caer en el abismo, y tiene la misión de llegar a su destino en cada poema; y, así mismo, como un bailarín honesto, debe danzar sin caer en el mecanicismo de sus pasos, y tiene la misión de encontrar su propio ritmo, el lenguaje que armonice con su pensamiento poético.

Por todas estas razones es que el estudio de un buen poema, requiere ser indagado en fondo y forma, para encontrar en la amalgama el verdadero placer estético. Encontrando los sutiles lazos que producen la armonía de la obra, se logra abarcar toda su belleza.


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sábado, 26 de marzo de 2016

Poemas de acceso restringido




Existen poemas que no están escritos para cualquier diletante de poesía. Estos poemas contienen una carga importante de conocimientos, ya sean culturales, ya sean intelectuales-filosóficos, ya sean sabidurías populares localistas que impiden un acceso directo. Hay que aclarar que no se tratan de poemas herméticos, en el sentido de un cierre de puertas por causa de simbolismos muy personales del autor, sino que son imposibles de aprehender si, antes de encararlos, no se estudian primeramente las alusiones extrapoéticas que contienen. Tal el caso de este poema que les presento.

Robert Lowell / El adiós de Santayana a sus enfermeras

El espíritu da vida; ¿bastarán las cartas
al quieto excéntrico, si por voluntad del cielo
la Iglesia le pareció demasiado hermosa para creer en ella?
"Morirás", responden las Hermanas, "tal cual viviste".
Uno se pregunta cómo garbillarán lo que escribí,
o si las monjas fueron en exceso pragmáticas
para alimentar muchas ilusiones. Creyendo que Pablo,
el más abyecto de los hombres, hubiese errado el blanco
al predicar que la verdad era sólo cuanto su mano podía alcanzar,
al insondable Evangelio entregué el alma;
de mis palabras la esencia extrajo corazón y paisaje.
Al morir, imaginé que las Hermanas Azules me acosaban
revoloteando como gansos, silbando, "Roma ha de dar lo mejor",
hasta que Curcio, armado, llene el hueco.


Santayana's Farewell to his Nurses

The spirit giveth life; will letters kill
The calm eccentric, if by heaven's will
He found the Church too good to be believed?
"You'll die", the Sisters answer, "as you lived".
One wonders how they riddled what I wrote,
Or if the nuns were too pragmatical
To nurse illusion long. Believing Paul,
Most miserable of men, had missed the boat
By preaching truth was that his hand could reach,
I gave the bottomless Evangel soul;
Essence took heart and landscape form my speech.
Dying, I fancied the Blue Sisters pressed
Like geese-girls, hissing, "Rome must give her best",
Till Curtius in full armor filled the hole.


Para descifrar el hilo argumental de este poema, en primer lugar debemos estudiar las alusiones que advertimos en el mismo. Conocer quién fue el Santayana que aparece en el título sería el primer paso. Pues bien, aquí tenemos un resumen de su biografía, lo cual nos dará una idea de la importancia histórica del hombre, de la razón por la que el poeta se interesó en brindarle este homenaje.

Jorge Ruiz de Santayana y Borrais (Madrid, 1863-Roma, 1952), filósofo y poeta hispano-estadounidense, dictó clases en Harvard y contó entre sus discípulos a algunos de quienes serían prominentes escritores, como T.S. Eliot, Wallace Stevens y Gertrude Stein. Se consideró siempre un extranjero en los Estados Unidos y vivió en Europa toda la segunda parte de su vida. Establecido en Roma en 1920, pasó sus últimos años al cuidado de monjas católicas. Su "animismo cósmico" y su idea del conocimiento como intuición de la "actualidad pura" influyó en el imaginismo poderosamente. Santayana se consideraba un "católico estético".

Luego, saber también que el Pablo citado es el apóstol de Cristo, y conocer también la historia de Pablo, específicamente de su pasado anticristiano, de las brutalidades cometidas en contra de los cristianos, de su conversión al cristianismo, etc., etc.

Y por último, investigar quién fue el tal Curcio que se nombra en el poema, qué actos suyos son los que justifican su inclusión en uno de los versos. Al buscar el nombre Curcio en Wikipedia, nos encontramos con dos personajes de la historia llevando ese nombre:

Quinto Curcio Rufo (en latín, Quintus Curtius Rufus) fue un escritor e historiador romano, que vivió presumiblemente bajo el reinado del emperador Claudio, en el siglo I según unos, o en el de Vespasiano, según Ernst Bickel.

La única obra que se le conoce es Historiae Alexandri Magni Macedonis 'Historia de Alejandro Magno de Macedonia', una biografía de Alejandro Magno en diez libros. Los dos primeros están perdidos, y los ocho restantes incompletos.
En los primeros libros conservados de esta obra se narran los hechos relativos a las campañas de Alejandro Magno en contra del rey persa Darío III, mientras que en los restantes se cuenta el viaje del rey macedonio y sus tropas hasta los confines de la India, el deseo de vuelta a casa de su ejército, la muerte de Alejandro en Babilonia y las disputas entre sus generales, por el reparto de los territorios anexionados al Imperio, después de la muerte de Alejandro.
Se ha estudiado la forma en la que Homero es el modelo para algunos episodios: Alejandro es comparado con Aquiles y Roxana con Briseida, por ejemplo. También se ha visto cómo esta obra representa bien el modelo de la historiografía helenística en el que se presenta un gusto por la retórica (intensificación del 'pathos' en algunas escenas) y un tono moralizante (en tanto Alejandro se presenta como un héroe destrozado por su propia buena fortuna).

M. Curcio (en latín, M. Curtius) es un personaje de la mitología romana, protagonista de una leyenda asociada al lago del Foro romano que lleva su nombre. La M. podría corresponder a Mettius o Marcus.
Según la leyenda, en los primeros tiempos de la República se habría abierto un gran agujero en el Foro, agujero insondable e imposible de rellenar con tierra por los romanos. Finalmente, el oráculo dictaminó que la única forma de rellenar aquel gran agujero era sacrificando lo más valioso de la República.
Curcio fue quien comprendió que lo más valioso que tenían los ciudadanos de Roma era la juventud y la fuerza de sus soldados, por lo que decidió sacrificarse a sí mismo. Se arrojó al abismo montado en su caballo, siendo rellenado el agujero, formándose el lago Curcio Lacus Curtius.
En las orillas del lago surgieron tres árboles de simbología positiva: una higuera, una viña y un olivo. Además, existía la costumbre de lanzar monedas al lago como ofrenda al «genio del agujero», Curcio.

Entonces, guiados por las alusiones del poema, constatamos que se trata de este segundo Curcio (el que ayudó a rellenar el abismal pozo de Roma).

Y, luego de alcanzar estos conocimientos que el autor ha utilizado como símbolos poéticos, no está demás conocer algunos pormenores de la biografía del mismo autor, en lo referente a su conexión personal con el tema tratado en su poema.

Robert Lowell (Boston, Estados Unidos, 1917-Nueva York, Estados Unidos, 1977). Estudió en la Universidad de Harvard y fue transferido al Colegio Kenyon en Gambier, Ohio, donde se graduó, para estudiar bajo el gran crítico estadounidense John Crowe Ransom.
Empezó a publicar en 1944, con Land of Unlikeness. Destaca por Life Studies, de 1959, For the Union Dead, de 1964, o Near the Ocean, de 1967. Es considerado uno de los poetas más significativos de Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX.
Ejerció gran influencia en la poesía de las décadas de 1950 y 1960, especialmente en Anne Sexton y Sylvia Plath. Fue amigo de Elizabeth Bishop y de la novelista y crítica Mary McCarthy, con quien compartió varias causas civiles en los cincuenta.
El final se su vida fue muy doloroso. El alcohol dañó sus energías, y fue hospitalizado numerosas veces por sus trastornos mentales. Ganó el Premio Pulitzer de poesía.

Fragmentos de correspondencia romana. George Santayana a Robert Lowell
Tercera entrega de la Colección de obras inéditas que publica el Instituto Cervantes de Roma, proyecto que prevé la publicación de textos de autores españoles relacionados con la ciudad de Roma, como es el caso de George de Santayana (Madrid, 1863- Roma, 1952), quien pasó los últimos años de su vida en esta ciudad.
El volumen ofrece una parte de la correspondencia inédita que Santayana, uno de los filósofos más influyentes en Estados Unidos, dirigió al poeta Robert Lowell y es un adelanto de las obras completas del autor que la prestigiosa The MIT Press tiene previsto publicar. El epistolario caracteriza un periodo significativo de la vida y del corpus literario de ambos escritores: Santayana era ya un pensador de renombre internacional, que disfrutaba del intervalo impuesto por la Segunda Guerra Mundial en el aislamiento de su apreciada Roma, manteniendo una extraordinaria productividad de escritos, cartas y pensamiento, y Lowell, a finales de los años cuarenta, se había afirmado como el principal poeta de la nueva generación americana.
La presente edición bilingüe español y en italiano, con los textos originales en inglés, ha sido publicada por el Instituto Cervantes de Roma con la colaboración de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, The MIT Press y la Houghton Library of the Harvard College Library, e incluye una presentación de Hermann J. Saatkamp Jr., máximo experto en la obra de Santayana, y una introducción de Graziella Fantini, que ha realizado la selección y traducción de los textos.
Se demuestra, entonces, que existieron fuertes lazos intelectuales entre Lowell y Santayana y, quizás, hasta se podría hablar de amistad.


Así, pues, con estos datos recopilados, el poema deja de ser restringido, y su lectura y estudio pueden constituir grandes placeres poético e intelectual.


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