El misterioso arte de la poesía



No creo que exista senda de mayor importancia en la búsqueda del hombre que la poesía. A través de ella nos acercamos al verdadero misterio de la creación. Ser poeta es lidiar con el misterio, desgarrarse la carne con el espíritu hacia lo divino, hacia la visión de nuestra naturaleza humana. La poesía es la más porfiada y la más certera actividad del hombre en su lucha por desentrañar el misterio de lo creado. Es la madre de la filosofía y, por ende, de todas las ciencias. La filosofía —un camino que también conduce al mismo afán— se encuentra, en sus pacientes escarceos, lejanamente distanciada del resplandor que es la meta. Y todo ello porque prescinde del arte, de jugar con el misterio, de crear un misterio sobre otro misterio para arrancar la luz de la concatenación de oscuridades.

Cuando la poesía que uno lee es auténtica, toca el fondo de uno mismo, allí donde se esconde el sentido oculto de la existencia, y parece acercarnos a lo trascendente, al eslabón perdido con la divinidad.

La poesía que emociona, que “toca el fondo”, se basa en dos cimientos imprescindibles que no se pueden soslayar: el contenido, el mensaje, el hecho que se desea trasmitir; y la forma, la manera en que se quiere plasmar el pensamiento. Ambos cimientos están condicionados, no por una convención del hombre, sino por la naturaleza misma de lo poético: el contenido debe contener misterio, y la forma debe contener música. Aclarando que el misterio no significa turbiedad; ni la música, ritmo edulcorado. El poeta, como un ciego, debe andar en la sombra sin caer en el abismo, y tiene la misión de llegar a su destino en cada poema; y, así mismo, como un bailarín honesto, debe danzar sin caer en el mecanicismo de sus pasos, y tiene la misión de encontrar su propio ritmo, el lenguaje que armonice con su pensamiento poético.

Por todas estas razones es que el estudio de un buen poema, requiere ser indagado en fondo y forma, para encontrar en la amalgama el verdadero placer estético. Encontrando los sutiles lazos que producen la armonía de la obra, se logra abarcar toda su belleza.


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miércoles, 6 de enero de 2016

John Gould Fletcher





Síntesis biográfica

John Gould Fletcher (1886 - 1950) es uno de esos poetas olvidados que en su momento participaron en importantes movimientos literarios. Siempre mantuvo un carácter independiente y solitario. Fue primero miembro del grupo imagista en Londres para, años después, retornar a su pueblo en Arkansas y unirse a los poetas ruralistas. Allí desarrolló una grave depresión que no aminoró ni cuando obtuvo el premio Pulitzer, en 1938. Apartado por completo del escaparate literario acabó con su vida ahogándose en una alberca para el ganado.

El imagismo

El imagismo (del inglés imagism) fue una corriente estética literaria de la poesía angloamericana de comienzos del Siglo XX que favorecía la precisión de la imagen (image en inglés), y un lenguaje claro y preciso.

Los imagistas rechazaron el sentimiento y el artificio típico de las líricas romántica y postromántica victoriana, en contra de sus contemporáneos los poetas georgianos, que trabajaban dentro de la tradición.

El imagismo es importante por haber desempeñado una labor pionera en configurar y organizar el Modernismo en la literatura en lengua inglesa. En palabras de T. S. Eliot; "Por lo general el punto de partida de la poesía moderna es el grupo denominado imagistas, formado en Londres alrededor de 1910."

El imagismo abogaba por volver a los valores considerados más bien clásicos, como la franqueza en la presentación, la economía del lenguaje, así como la renovación formal que supone el interés por experimentar con las formas no tradicionales del verso. Pone su interés en la autonomía del objeto artístico; intenta concentrar y revelar su esencia aislada en una sola imagen, revelando el influjo de estéticas contemporáneas, sobre todo el cubismo. El imagismo aísla los objetos usando lo que Ezra Pound llamó "detalles luminosos" ("luminous details"), la técnica de Pound llamada Método ideográmico (Ideogrammic Method) de yuxtaponer casos concretos para expresar una abstracción, algo parecido al método del cubismo de sintetizar una única imagen desde múltiples perspectivas.


Poemas de John Gould Fletcher


Recuerdo y olvido

He olvidado cuántas veces él me besó,
pero no puedo olvidar
una rama temblorosa, una hoja que cayó
al suelo.

Pensamientos fugitivos

Mis pensamientos son gorriones que atraviesan
una gran ola que rompe
en burbujas de oro sobre una roca negra e inmóvil.

Un actor

Simula que está enojado,
finge ser valiente.
Cierra el puño
como una serpiente enroscada;
alzándose en espiral, se prepara para asomar la cabeza
por encima de la larga hierba de la llanura.


Las estrellas

Hay una diosa que anda cubierta de día.
De noche arroja su velo azul sobre el mundo.
Los hombres miramos su gloria desnuda por los pequeños boquetes del velo.


Lluvia de la tarde

La lluvia caía tan suave en la tarde.
Yo casi creí que los árboles se habían puesto a charlar.


Recuerdo y olvido

He olvidado cuántas veces me besó
mas no olvido
una temblorosa rama, una hoja que cayó
al suelo.


Una comparación

Mi amada es como el humo azul que asciende
en lentos planeos,
y ondea
sobre las sendas oscuras de viejos edenes largo olvidados.


Cortesana yaciendo bajo un cerezo

Ella es un lirio,
púrpura oscuro, pálido rosa,
bajo rizados ramajes
que quiebran estrellas en flor.
Se mece afable
con el movimiento del arbusto.
¿Con qué sueña?
Sueña con las noches y sus lámparas naranjas,
con las copas y cumplidos y caricias de los dos espadachines,
y con el anochecer cuando los fatigados duermen
estirados sobre esteras en palacio,
y con el tronchado tallo del lirio flotando en la fuente.

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